Tendencia de mujeres arequipeñas en próximos años es tener menos hijos
mayo 6 | Posted by webadmin2000 | LocalesEn 14 años se redujo de cuatro a dos niños pero a futuro será solo uno
El número de hijos que las familias desean tener en estos tiempos, gira en torno al “valor económico” de los mismos y por qué no decirlo, también tiene que ver con el estatus social. Las arequipeñas de ciudad y de campo, no han escapado a la última tendencia y aspiran a concebir solo dos vástagos; sin embargo, en unos cuantos años, la predisposición será de solo uno. Socialmente, la opción asegura un mejor estilo de vida, pero según los expertos, ello podría generar un desequilibrio poblacional, donde sin duda los más perjudicados serán los niños que usted planifique tener en unos años.

Además de los “aprietos económicos” que supone la paternidad, tener menos hijos en estos tiempos es un tema de estatus, es un tema social y el arequipeño sigue esa tendencia. “Las familias esperan tener menos hijos; es una respuesta muy urbana y muy moderna de la vida en Arequipa que se ha desarrollado por encima de las regiones del sur”, afirma el sociólogo Carlos Leyton.
¿Pero es saludable tener menos hijos, ahora que se sabe que en unos 20 años habrá más viejos y menos gente joven que genere ingresos y soporte laboralmente ese pasivo?
El geriatra y congresista Gustavo Rondón Fudinaga, recomienda a las mujeres no dejar de tener por lo menos “dos hijos”, sin embargo el panorama, según la última Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES), refiere que las familias en los siguientes años, apuntan a querer solo 1.7 hijos. En pocas palabras, la mayoría optará por uno y algunos, planificarán dos, como máximo.
Si ello es conveniente o no; para Leyton, el número de herederos “es un tema ya definido por las familias arequipeñas (…) ya es un tema de estilo de vida”, que difícilmente cambiará.
DESEQUILIBRIO
Rondón es claro: “Las mujeres deben tener más de un hijo para no producir desequilibrio poblacional”, de lo contrario en un futuro no muy lejano habrá más ancianos (clase dependiente) y pocas personas entre 15 a 45 años que aporten económicamente para el sostén de estos, generando una variación demográfica extrema que afectará la economía de los hogares.
A nivel nacional, el promedio de vástagos por mujer es 2,5 pero en Arequipa, la cifra es menor, solo 2,2 hijos. A nivel país, en los últimos tres años la tasa de fecundidad redujo en 13,8% (antes los peruanos tenían tres hijos), mientras que en la Ciudad Blanca, esta disminuyó 33,3%. De 3,3 hijos por mujer a solo dos y con tendencia a la baja.
Entonces, el problema si piensa tener solo un niño, será que cuando este sea adulto y deba trabajar, sus ingresos y el movimiento económico que él genere con su esfuerzo, no le alcanzará al Estado y por consiguiente a usted –que será anciano- para solventar sus gastos de salud y pensión. La recomendación, bajo ese criterio, podría ser no tener solo un hijo, pero ese ya es un tema de decisión personal.
CAMBIO DE VIDA
La transición demográfica que se vive hoy (más gente entre 15 y 49 años trabajando que niños y ancianos), se tejió varios años atrás. Leyton explica que este proceso gira en torno a la denominada teoría de “El valor económico de los hijos”.
Hace 50 años, señala, sobre todo en el campo se tenía más hijos ( 6 en promedio), especialmente varones, pues la mano de obra y fuerza laboral se centraba en la familia.
Ahora, “los hijos tienen que ver con el ascenso social (…) tienen que ser pocos y pasar por la universidad por lo menos”, y es que, la profesionalización señala poder.
En Arequipa urbana, mientras tanto, una ciudad de sectores medios por excelencia, hace varios años, las familias buscaban la educación de sus hijos -en menos cantidad-; esa tendencia permanece hasta la fecha y los “hijos del campo” o migrantes, que hoy viven en la provincia, han adoptado ese estilo de vida. “El valor ahora ya no está en dejarle una chacra a mi hijo, sino educación”, explica. Así, tener un hijo hoy en día, implica más gasto que antes y ello ha frenado a los arequipeños y migrantes en sus ímpetus reproductivos.
SER PROFESIONAL NO BASTA
Sin embargo, la realidad de estos últimos años, avizora un nuevo aspecto: “La profesionalización no garantiza el éxito social, lo que lo garantiza es el trabajo”. “No olvidemos que los pequeños empresarios, los comerciantes que se desarrollan dentro del sistema informal han ido teniendo mejores posibilidades y con ello más ingresos”, asegura el sociólogo.
La idea es tener población con capacidad de trabajar y producir ahora que se tiene la posibilidad (debido a que hay más Población Económicamente Activa, laborando) para asegurar su propio futuro después y no dejar a la próxima generación la tarea de mantener, con mucho esfuerzo, a los mayores.
“Hoy que se puede se debe construir hospitales, asegurar los servicios básicos porque luego será más difícil”, añade Rondón.
NIVEL DE EDUCACIÓN
Por otra parte y aunque, la tendencia al número de hijos por familia, va al decremento, los datos de la ENDES inciden en aspectos puntuales que podrían hacer la diferencia a futuro, ya que el nivel de fecundidad no es uniforme en Arequipa, pues se observan marcadas diferencias, según el área de residencia y el nivel educativo de la mujer.
Así, de continuar los niveles actuales de reproducción, las mujeres con educación primaria tendrían al final de su vida reproductiva 2,3 veces el número de hijos que las que tienen nivel superior, es decir, las primeras tendrían 3,9 frente a 1,7 hijos de las segundas. El objetivo, es asegurar la educación de este grupo.
La economía familiar también dice mucho, ya que las mujeres de hogares con niveles de pobreza abrumante (segundo quintil de riqueza), según datos estadísticos de 2010, tuvieron una tasa global de fecundidad de 3,2 hijos y las de mejor condición (quintil superior), 1,5 hijos.
Aun así, y pese a las diferencias sociales, incide Leyton, se observa que tanto en las zonas rurales y urbanas, se desea y se tiene menos vástagos. Entre 1996 y 2010, la fecundidad en las zonas rurales, ha reducido en 54% y el área rural en 30%, en ese sentido, si la fémina vive en la ciudad y tiene nivel de instrucción superior, no querrá tener más de un hijo .


